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La escultura es serenidad y es vertigo


La escultura es serenidad y es vertigo, es interior y es exterior.  Es en la consistente presencia de las tres dimensiones que cada autor ha venido expresando sus maneras diferentes.  En una obra de arte este aspecto, la diferencia, lo es tanto teórica como poética, tanto técnica como trascendente, y debo aclarar que no se refiere a la no igualdad sino a algo superlativo.  No son las medidas las que intervienen, ni la perfección representativa si ese fuera el lenguaje, ni cuáles cuerpos geométricos se engarzan si ese fuera el caso, ni la escala en que está trabajada sino lo inexplicable es aquello que el artista alcanza a desarrollar con sus dones y su experiencia.

Jesús Mayagoitia con vocación y convicción, nace en México en 1948.

Pertenece a la disciplina escultórica que tan desarrollada está en México desde los tiempos precolombinos.  Este artista coincide en trabajar profesionalmente en un momento en que numerosos artistas se dedicaron a la geometría y a la abstracción.  Por eso y otras razones hay quienes creen que los autores de ese período realizan obras muy similares.  Entre los otros argumentos está el que a la gente le es más fácil reconocer una figura humana, un árbol o cualquier representación más familiar que identificar un paralelepípedo o un octógono.  Dentro del bloque de productores de ese momento algunos se auto-tallan diversos, únicos; otros, no logran desprenderse de la generalidad.

En una reflexión abarcadora recordamos que no es casual que las civilizaciones se caractericen por tres momentos: primitivo, clásico y decadente. El inicio siempre es primitivo y rígido. El momento central es el de los desarrollos y el final es de las expresiones más exhaltadas y de las rupturas.  Tanto los griegos como los mayas nos legaron ejemplos de esas situaciones que pueden abarcar siglos o segundos y contener diversos subperíodos.

“Década con década, México producirá numerosos autores en la abstracción y la geometría. Son artistas que optaron por la síntesis y la experimentación en tema y en materiales, alejándose de la narrativa y de las lecciones históricas.  Es en la escultura de menor escala donde comienzan a manifestarse los riesgos y la variedad.  Estos cambios se pueden ubicar inicialmente en la década del cuarenta –con ciertos anticipos en los treintas-, como con Germán Cueto quien regresa de Europa empapado de los movimientos de vanguardia con los que estuvo interactuando.”(1) Inconformidad, búsquedas fuera del muralismo y de lo académico, la llegada de artistas européos escapando de la Segunda Guerra Mundial y otros que llegan bajo circunstancias diferentes, confluyen en el México de mitad de siglo. Y dos décadas más tarde, en los setentas, sucedieron numerosas experiencias en las que la geometría ha sido personaje, se la ha impulsado y se la ha modificado.

La escultura de Jesús Mayagoitia tiene sus elementos distintivos en la arista y en el plano con los que conforma la verticalidad y el movimiento.  A través de esta sincopada composición apunta a la creación de la luz en sus esculturas.  Pero el factor que distingue por sobre todo la obra de Mayagoitia es la interioridad del espacio en las esculturas.  Una y otra frase no se contradicen sino que explican la visualización de la estructura y la trascendencia poética surgida de la originalidad del concepto del autor.

El artista reflexiona acerca del espacio y la mejor manera de organizarlo.  En ese sentido, encuentra que lo óptimo es a través de la geometría.  Con agudeza y sensiblidad, Jesús Mayagoitia trabaja en acero que en la etapa final es acero pintado.  Lo aprecia por ser un material muy resistente que a la vez le permite producir variedad de formas y movimientos. Este material permite que este autor lleve a cabo obras impecables, donde la pureza de la forma es parte de su expresión y alcance expresivo. Al contemplantar sus esculturas -dedicando tiempo a estas miradas-, habiendo recién mencionado al acero de que están hechas como un material muy fuerte, se percibe una armonía y perfección peculiares.  No son obras frías, son articulaciones geométricas con una cierta imperceptible organicidad que tal vez pueda denominarse cadencia, fluir y hasta energía.

 

Jesús Mayagoitia dibuja, piensa en la flexibilidad de la rigidez, en el fluir de las facetas, las aristas y los ángulos. Organizadamente analiza las variantes y trata de descubrir problemas semiocultos que prefiere advertir antes de empezar los cortes y la laboriosa construcción. Lo que lo preocupa es la pureza de la forma, el color no le es muy importante.  No quiere esconder ni fantasear nada por medio del color. A eso se debe que hay tantas obras blancas en su haber.

En más de tres décadas como profesional, Mayagoitia ha realizado numerosas obras de gran formato, por encargo y predominantemente para exteriores. En ese lenguaje de geometría sensible convalida que la geometría no es solo rígida o rigurosa en sus expresiones. Hay obras como Lluvia o Nieve -ambas de 2001-, que manifiestan la sutileza de las formas, refieren lo que el título comunica sin forzar nada y hasta superan la metáfora.  La vida cotidiana y la naturaleza lo convocan porque en todo hay geometría. Como en Volcán, hay esculturas del autor que atienden a los cuerpos cerrados, contundentes. Al tratar las estaciones del año, Mayagoitia, enVerano, muestra lo que inflije el calor hasta a la presencia más resistente.  Desde su niñez quedó maravillado por las culturas prehispánicas a las que respeta y ocasionalmente alude en circunstancias y títulos, como en Greca (2004) y en Huehuetéotl (2014). Sus esculturas, bien podemos decir, son espacios que incitan a imaginar.

Sus obras no son frontales, todo lo contrario, incentivan a recorrerlas giroscópicamente y en muchos casos a entrar a través de ellas física o visualmente.  Aun en algunos relieves murales que realizó como el de Energía Plesa, hay una dinámica original.  En esta realización de 2012, llega a una particular dinámica que lleva con bizarría el carácter de ornamental, alude lejanamente al surrealismo y aporta neo-deidades abstractas y orgánicas.

Con la misma distinción individual que merecen cada una de sus esculturas, Lluvia sobre el Puente (2009), abre una categoría de triple denominación: escultura aplicada, escultura expandida, escultura transitable.  Aplicada porque tiene una función; expandida porque supera la metodología que refiere como esculturas a los relieves, a las esculturas excentas o de bulto completo, a las públicas, a las monumentales y a esas otras acepciones que circulan desde la antiguedad hasta la mitad del siglo XX.  Y Lluvia sobre el Puente es una escultura transitable porque cumple con unir dos sectores de una casa de estudios.  Este es un caso opuesto al de mucha de la arquitectura actual en la cual los arquitectos expanden su construcción hasta convertirla en escultórica. Jesus Mayagoitia reafirmando la geometría expande el concepto de escultura sensible y espacial.

Graciela Kartofel
México – Nueva York – San Luis Potosí
Texto del catálogo de Jesús Mayagoitia para la exposición en el Museo de Escultura Federico Silva, San Luis Potosí, México

 

 

 

(1)Graciela Kartofel:  Abstracción Geométrica en América Latina.  Ed. ArtNexus – UBS. 1era. edición 2013. Pp. 186-187.