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La piedra: primigenia, esencial y expresiva


Pedro Martínez Osorio; escultor, colega y amigo, eligió la piedra la para expresarse en el espacio, así también para hacer una reinterpretación contemporánea de algunos temas prehispánicos, los cuales permearon su sensibilidad y se convirtieron en su inspiración, y en el motor de su producción artística.

Influencia, admiración, identificación y respeto, son el hilo conductor que une a Pedro con las culturas mesoamericanas, las cuales nos heredaron magníficas y portentosas esculturas, que son la suma de extraordinarios esfuerzos para realizarlas en piedra, pero bien valía la pena porque de esta manera sus símbolos mágicos religiosos, tendrían un presente permanente y un futuro infinito.

Considero que la producción escultórica precortesiana, si no se hubiera truncado por la conquista española y hubiera continuado hasta nuestros días, habría evolucionado y derivado muy probablemente en obras similares a las que Martínez Osorio, ahora nos presenta.

Por la formación que Pedro tuvo inicialmente de diseñador gráfico, sabe perfectamente que la geometría es la única herramienta que existe para organizar el espacio, la cual utiliza con sensibilidad e inteligencia para capturar la esencia a los temas previamente seleccionados.

Por esta razón la estrategia sobre la que se desarrolla la producción escultórica de Martínez Osorio, es una rigurosa geometría: cubos, prismas cuadrangulares, prismas rectangulares, prisma trapezoidal, pirámide cuadrangular, cilindros y esferas. Con estas “formas básicas” que se acomodan a los temas que aborda son: tzompantli, calaveras, urnas funerarias, estelas, columnas, tortugas, tondos-convexos y una puerta.

En algunas de sus obras: “Lluvia de luz del Iztaccíhuatl”, “Sol de Iztaccíhuatl”, “El Agua, la voz, la piedra”, “Tzompantli horizontal”, “Tzompantli a tres placas”, “Tzompantli”, introdujo acentos líricos que rompen la rigurosidad de la “línea dura” y les da un aire de frescura, lo cual es un acierto, porque son contrapuntos complementarios en el concierto del orden geométrico.

Los tondos-convexos son, sin duda, la mejor síntesis que hasta ahora he visto como una evocación  del arte prehispánico, con un mínimo de elementos logra, de manera magistral, la relación inequívoca con las culturas mesoamericanas.

Varios artistas de gran renombre han abrevado en el arte prehispánico, a los cuales podemos, sin menoscabo, agregar a Pedro Martínez quien nos presenta una bellísima visión contemporánea de las manifestaciones artísticas de una de las culturas más fundamentales del mundo, los mesoamericanos.

Verano 2018

Jesús Mayagoitia